Siempre quise ser locutora…y casi lo estoy siendo.
Leer noticias, declamar poesías, narrar una radionovela, compartir desde la ternura horas de la noche, saludar a los oyentes, estimular la participación, conversar simplemente del lado de allá de un aparato pero dejando claro que estoy ahí, justo al lado de quien me escucha, ha sido uno de mis sueños.
Escribir fue otro de ellos y poco a poco, desde el periodismo, a veces más y a veces menos, lo convierto en realidad. Pero ese que parecía tan lejano al inicio, cuando solo era una niña que nunca aprendió a leer en voz alta y que disfrutaba hacerlo frente a un ventilador para que la voz vibrara y pudiera imaginarme en la cabina de una emisora, lo estoy cumpliendo este año.
Antoine De- Exupéry, el autor de El Principito, siempre dijo que si deseamos mucho una cosa, podemos obtenerla. Le hice caso. Este año aprobé las pruebas necesarias para cursar el diplomado que me permitirá graduarme y trabajar como locutora. Además, gracias a la buena voluntad de personas como Ibrahim Aput y María Cecilia, Noarys, Oscar, Leoni y Nayvi, hacedores todos del programa Tiempo Joven, de Radio Cadena Habana, he podido hablar EN VIVO ante un micrófono.
Y me pregunto: ¿Puede alguien sentirse tan feliz como me siento yo?











