Papá bueno…buen Papá?

Hace pocos días, el tercer domingo de junio, fue el Día de los Padres. No escribí antes porque no me parece que deba haber una fecha específica para que  las madres o los padres reciban besos, flores, abrazos, mimos y regalos. Sin embargo, lo hago ahora porque a mi papá, en medio de esa tarde, en la que yo no paraba de sudar en la cocina y de rezar para que todo me saliera bien, se le escapó:

Sí, yo soy tu papá y gracias por todo esto, aunque yo no haya sabido ser buen padre..

De pronto se me enredó la lengua y seguí en lo mío, que en aquel momento era fregar todos los platos, pozuelos y cubiertos que tenía en el fregadero, para evitar que se me unieran con los de la mesa.  Y entre la grasa de la espumadera y el detergente insuficiente, recordé los cuentos que me leía por las noches antes de dormir y cómo hacía volar sobre mí la sábana con la que me taparía después. Desempolvé las imágenes de cuando íbamos todas las tardes a buscar el pan o a casa de mi abuela, ida y vuelta por el mismo camino, en el que me nombró la dueña de una pequeña palma y la amiga de un gallo que coincidentemente siempre cantaba cuando pasábamos. Aquellas también, las de las noches estudiando matemáticas, en las que yo solo quería responder los ejercicios sin saber nada de la vida de Pitágoras y en las que me ayudó, figurita a figurita a hacer maquetas y trabajos irrealizables de Educación Laboral.

Y más, recordé mucho más…las explicaciones de los cromosomas para yo entender por qué a veces nacen jimaguas y a veces no y la de la preparación del útero para ser mamá. Gracias a eso no me cogió por sorpresa la primera regla, demasiado primera, supongo.

Y los regaños también, por supuesto, que terminaban en enfrentamiento desenfrenado y respiros profundos… Pero casi todo eso se acabó a mis 12 años, porque así debía ser, porque todos  necesitábamos vivir separados, al parecer. Y bajo otro techo diferente, ya no podía leerme, ni ayudarme cada noche en las tareas, ni verme todos los días ni tantas otras muchas cosas que se dejaron de hacer…como un acápite más del divorcio.

Quedó la relación a distancia, el no saberlo todo y a la vez saberse ahí, los consejos médicos para “apagar fuegos”, porque a veces ser padre implica ser bombero de vez en cuando y las conversaciones super extensas que pretendían resumir días y días sin vernos. Y al final, cuando todo estaba fregado ya, me pregunté: Buen padre? Quién dice cómo ser buen padre? Dónde está el manual y el tribunal que juzga? Cuántas veces no se ha reducido la paternidad a unos pesos una vez al mes-como con el viejo Andrés-o a una necesaria firma para salir del país?

Es difícil, imagino que lo sea. En realidad pienso que es una de las cosas más difíciles que el ser humano puede hacer, no siempre del todo bien. Pero para mí ha estado OK..Podía haber sido mejor?? Claro. Pero ahora, qué más da si existieron o no manutenciones, visitas a la escuela al campo, llamadas diarias, ….? Al final me ha dejado ser, que es lo más importante.

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Una respuesta a Papá bueno…buen Papá?

  1. Rosy dijo:

    ANITA QUE LINDO ESCRIBES, TU PADRE DEBE ESTAR MUY ORGULLOSO DE TI AUNQUE AL FINAL ESCOGIERAS UNA CARRERA QUE NO ES PRECISAMENTE LA MEDICINA PERO QUE CON ESTAS COSAS QUE ERES CAPAZ DE ESCRIBIR PUEDES CURAR ALGUNOS CORAZONES. MIS SALUDOS PARA WILFRE.

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