Nostalgias de la semilla

Una casa con piscina, el carro del año, jaccuzzi en el baño, ropa de marca, viajes por todo el mundo…Mucho trabajo, remesas enviadas, “más y mejor ayuda”, libertad de decidir, encuentros esporádicos, añoranza desmedida…Amores entre fronteras, obediencia familiar, fuga económica, ansias de vivir.

Puntos en común, razones compartidas de todo el que, por aire, mar o tierra, un día decidió emigrar en busca de una vida mejor para él y para ellos, los que dejó atrás. Para los cubanos-jóvenes y viejos-sean cuales sean sus razones, lo más triste es que salen de esta Isla con el DEFINITIVO en su frente, sintiendo a cada paso cómo se les rompe el corazón en mil pedazos, conscientes de que tal vez nunca puedan volver a juntarlos.

 

“Pasó a mejor vida…”, “Me alegro por él…”, ” Lo mejor que pudo hacer…”, “Ahora sí…”, “Coño, salúdalo…”, se dice por ahí.

Y luego…las nostalgias enfrentadas. Como dice García Márquez en La vida real, de Barnet: El drama humano de querer estar siempre en otra parte sin dejar de estar nunca donde estamos…La desolación de haber llegado para no estar al fin en ninguna parte.

Las aves, las ballenas, las mariposas, los caribués, casi todos los animales emigran en un momento de sus vidas…y luego regresan, cuando así lo deciden. Los humanos, aferrándose siempre a sus raíces estén donde estén, lo hacen “a la fuerza”. Buscando trabajo, explorando horizontes, cazando emociones…pero siempre con el convencimiento de que regresarán, en algún momento, al sol que conocen, a la tierra que pisaron con sus primeros pasos.

Los cubanos hacen maromas y marañas con tal de vivir felices aquí, en su verde caimán. Si, pese a todo, hay razones más fuertes, lo piensan, oh, sí!, lo re-piensan y cuando emigran, desean ardientemente que las viejas y arbitrarias políticas migratorias sean desplazadas, que el viaje una vez al año no sea la única opción, que por fin y de una vez, no sea juzgado el que se va y no sea mal mirado el que regrese.

Y se ven un día, rodeados de cosas y solo desean compartirlas con su gente. Y miran hacia el lado y añoran su terruño. Y cierran los ojos y, a veces, no se encuentran. No son de aquí y no son de allá.

Buscan aparatos para captar las señales de la Televisión Cubana, siguen las series de pelota, desafían al olvido, se enteran de todo, añoran la noble vecindad y las puertas siempre abiertas y aunque no quisieran, ni por asomo, volver a padecer las vicisitudes de nuestra vida diaria ni agitar banderas masivamente, son cubanos, se sienten cubanos, aunque papeles y pasaportes digan otra cosa. Porque aunque para vivir se salga a buscar lo que se quiere en otra parte, como hacen las ramas y las hojas de un árbol, la semilla siempre tuvo-y tiene-su lugar.

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2 respuestas a Nostalgias de la semilla

  1. El Kpi dijo:

    Creo que muy poca gente se va de Cuba renunciando a sus amistades, a su familia, a las experiencias que forjaron a cada uno… Sí estoy seguro de que más del 90% se va buscando una vida más digna, esa posibilidad de vida que el gobierno durante más de medio siglo no hay podido brindar al pueblo… es un drama muy triste, aquellos que no han sabido guiar al cubano en el camino de construir un próspero y ordenado país debería irse pal carajo… porque el éxodo no se detiene, no se puede contemplar con normalidad una realidad tan jodida.

  2. odilup dijo:

    Muy bien Ana, haz dicho lo que mucho pensamos, pero no nos atrevemos a decir, precisamente por el qué dirá en el terruño… esperemos que pronto cambie, lo más difícil ya lo dijo Raúl Castro, aunque antes de irme de Cuba se comentaban los cambios… el camino está abierto, tiene que estarlo de un lado para el otro y sin que nos llamen “disidentes”, “gusanos” o cualquier otra barbarie de las que abundan… si supieras lo duro que es oír hablar de Cuba, por gente que jamás la ha vivido, pero uno se calla para no caer en debates y te tilden de “apoyar al régimen”, porque aquí Cuba es solo Fidel y Raúl y no los cuabanos que la soñamos, sufrimos y añoramos en carne propia… algún día todo cambiará, se caerá la muralla y las fronteras estarán más cerca… un abrazo y gracias

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