Los sueños compartidos de Sarita y Benjamín

Conocí a una persona feliz.

Se llama María Sarah Mansilla de Gutiérrez y le dicen Sarita.

Es boliviana, madre de cuatro hijos, enfermera de profesión, ama de casa de corazón y ahora escritora por vocación.

Tiene 61 años y es una persona feliz.

¿Acaso me lo dijo ella? No, ahora que lo pienso, no recuerdo que me lo haya dicho así con todas las letras. Tal vez no fue ella, sino Benjamín.

Benjamín es un niño grillo que lucha por preservar la naturaleza y que cobró vida en las páginas de una saga de siete libros gracias a Sarita. Ella aprovechó un período reciente de reposo físico necesario en su vida para deslizar sus dedos por el teclado de una laptop y echar a volar su imaginación que, hoy en día, se materializó en tres volúmenes y uno ilustrado para los más pequeños.

“Es como el Harry Potter de Bolivia, un Harry Potter chiquitano”, me dice abiertamente-en medio del Congreso internacional de Lectura 2011 Para leer el XXI- sin ocultar la influencia de aquel, aunque Benjamín en su ambiente mágico se dedica a mejorar la conducta y los hábitos con respecto al medio ambiente y al futuro del planeta.

Y de los tropiezos iniciales, de sus primeras gestiones para editar e imprimir su primer volumen, de sus primeros momentos en una Feria del Libro, de sus primeros intentos de promoción, -todo por cuenta propia- estuvimos hablando toda una mañana.

De las enseñanzas de su abuela, de la mágica oralidad de quienes la rodeaban en su pueblito de origen, de los enormes deseos que siempre tenía de escribir y de la satisfacción tan grande que siente al saberse leída, aplaudida y querida por los niños de su país, hablamos también en los minutos siguientes a la mañana.

Mientras, yo tenía en mis manos a Benjamín y el séptimo cofre de oro, Benjamín y el bastón de Zenon y a Benjamín y el canto de los bosques y casi no me daba cuenta que lo que yo tenía en mis manos eran sueños, los sueños de Sarita, esos que se hicieron realidad cuando la dulzura de ser madre y la ternura de ser abuela se mezclaron con las ansias de vivir intensamente cada minuto. Los mismos sueños que dieron vida a Benjamín.

Y si se hacen realidad los sueños…si Benjamín está junto a cada niño…si cada año el éxito desborda las expectativas…Sarita está feliz y Benjamín también. Podrán contagiar con su felicidad y su noble sonrisa a todo el que se le acerque.

 

 

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Una respuesta a Los sueños compartidos de Sarita y Benjamín

  1. Johnc344 dijo:

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