Solo se pierden los modales?

En el aeropuerto, cuando miles de personas llegan y salen, podemos ver y oír de todo. Escuchar atentamente o ignorar es “a gusto del consumidor”, pero hay reacciones que son inevitables.

Cuando ese grupo de cubanos, acompañado de extranjeros(con prototipo de europeos) salieron de las revisiones e interrogatorios y se vieron en Cuba, en su país, uno de ellos no reparó en exclamar, dirigiéndose a sus acompañantes: -No se preocupen, ya estamos en mi país, donde no hay que decir ni gracias ni por favor todo el tiempo… Todos rieron.

Ira. Impotencia. Desprecio….Cómo ese cubano echó por tierra su vergüenza y sentido de pertenencia? Cómo pudo catalogar así a su país y enorgullecerse de ello?

Culpa tenemos todos, es posible, porque en realidad hemos hecho de este país un lugar en el que las gracias, el por favor, el permiso-esas palabras mágicas que nos enseñan, a través de un poema, en la escuela primaria-cada vez son más escasas y donde, además, cuando se dicen, son motivo de asombro o de calificativos tales como “se cree fino, como si fuera de otro país”.

Y yo pregunto? En una tierra donde los índices de instrucción son tan elevados, por qué no sucede lo mismo con la educación formal? Unos se lo achacan al Período Especial, momento en el que los valores éticos y morales cedieron, en no pocos casos, ante las disímiles soluciones de las necesidades económicas. La crisis de los valores, la denominan. Pero aún así, no coincido.

Los modales no se pierden por eso, porque hubo quien no los perdió e incluso muchos hoy, en modestas condiciones socioeconómicas, tampoco los han perdido. Se trata de sentido común, de elementales normas de educación, de hacernos la vida más llevadera y agradable entre nosotros mismos y no exigir, sino pedir; no atropellar, sino andar juntos; no imponer, sino agradecer…

En otros países se hace, no?Según dio a entender este susodicho, al que le pareció demasiado-evidentemente. La gente se da los buenos días y las buenas tardes, aún sin conocerte, aún más detrás de un mostrador o en un buró de atención; se agradecen los gestos de ayuda, si se dan, claro y se evita el malestar ocasionado por imprudencias.

Los gritos en plena calle; los empujones sin disculpas por las aceras o en la guagua; las malas palabras a toda hora; los rostros inexpresivos al atender a un cliente; el poco respeto que a veces nos tenemos y miles de otros “sucesos”, no pueden ser motivo de orgullo, ni para los que vivimos aquí ni para los que nos visitan. Y mucho menos, carta de presentación para los que llegan.

Si no hacemos lo contrario, cada uno de nosotros…no debemos tampoco vanagloriarnos de eso. Porque en ese caso, qué se ha perdido: los modales…o algo más?

 

 

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Una respuesta a Solo se pierden los modales?

  1. qué pena esa anécdota del aeropuerto…tienes razón en lo que cuentas, esos “sucesos” no pueden ser motivo de orgullo…buen post.

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