La muerte de un gatócrata…

Maúlla. Despacio y lastimosamente. Está quieto frente a la reja y bajo el sol.

-Parece que lo arrollaron y no sabemos cómo llegó hasta aquí porque sus patas traseras…¿pueden verlas?, ya no le funcionan.

En efecto, las arrastra. Junto a la cola, están ahí pero es como si no estuvieran.

-Hay que sacrificarlo, nos dijo quien nos atendió la llamada telefónica.

-La Agencia puede hacerse cargo, pero ahora no tenemos vehículo para trasladarnos hasta allá y hacerlo.

¿Y?

-No es necesario, profe-dijo la trigueña de la primera fila. Se le puede poner un carrito detrás, con rueditas, y tal vez se acostumbre.

-Sí, como en otros países-dijo el rubio que estaba a su lado. En vez de sacrificarlo, le podemos adaptar algún mecanismo detrás para que siga desplazándose y viva más tiempo.

-Terrible….no es justo.

Si ustedes poseen en el Centro algún vehículo, pueden traerlo hasta acá, hasta la Agencia, llenan los papeles y se efectúa el procedimiento.…

-De todos modos…no deja de ser terrible.

Sin dejar de maullar, nos miraba. Se arrastraba unos centímetros y se tumbaba en la hierba.

La falta de transporte, el poco valor ante la muerte provocada, las creativas y alternativas fórmulas de supervivencia…

Muchos nos preguntábamos si el lastre de la burocracia y de la “ausencia” de recursos pendería eternamente sobre la criatura, viva o no.

Maúlla, reclama, espera.

 

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en General y etiquetada , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s