Las risas de la moringa….

Alguien dijo -tal vez no con buenas intenciones-que siempre que piensa que en Cuba ya todo ha pasado y que de pronto, algo nuevo lo sorprende. Tengo que darle la razón, porque como dice aquel “animadito” argentino, Mi país-y no mi familia, aunque también-es un dibujo.

¿Cómo es eso de que ahora hay una planta salvadora? ¿Cómo es la teoría de que con ella suplimos todas nuestras necesidades alimenticias? Deberían sembrarla en África, sobre todo, y en Haití, en Latinoamérica y en donde quiera que la desnutrición y la hambruna cobren vidas.

Pero sigo sin entender, claro, tal vez salga de dudas en un tiempo, teniendo en cuenta que mi país será masivamente “repletado” de ella, según medios oficiales. ¿Acaso es la moringa el súper alimento que necesita la humanidad?

“Esta planta se cultiva en muchos países tropicales para la alimentación humana y animal, en la que se obtienen buenos resultados en la producción avícola, porcina, ovina, caprina, de carnes, huevos y leche, así como para su uso como medicamento y para la purificación del agua.

Las hojas frescas de Moringa tienen grandes cualidades nutritivas: más vitamina A que las zanahorias, más vitamina C que las naranjas, más calcio que la leche, más potasio que el plátano, más hierro que la espinaca, más proteína que ningún otro vegetal. Con ellas se pueden preparar infusiones, ensaladas verdes, pastas para bocaditos, salsas, sopas o cremas, guisos, arroz salteado, frituras, y aliños en general. Pueden también ser mezcladas con jugos o cocteles de frutas, con diferentes platos de huevo, entre otras variantes, lo cual enriquecería notablemente el valor nutricional en cuanto a proteínas, vitaminas y minerales de dichos alimentos.

Estas hojas pueden secarse a la sombra y conservarse enteras o molidas, dando un polvo que permanece por meses sin perder sus propiedades y es útil para ser usado como condimento o ser añadido a sopas, caldos, jugos, etc.

Las semillas tiernas hervidas en agua son similares a los garbanzos, y secas y tostadas recuerdan al maní…………………………………………..”.

Seguro nos pasa igual que con el Noni, que servía para tantas cosas que al final, no sirvió para nada. De todos modos, la moringa que ocupa desde ya planas de los periódicos y minutos de las emisoras y cadenas de televisión nacionales, se está robando el show, aunque tal vez solo sirva para arrancarnos sonrisas y carcajadas. Nosotros nos reímos, claro, ¿cómo no hacerlo?, lo que hace falta que ella no se ría de nosotros…

 

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2 respuestas a Las risas de la moringa….

  1. Victoria dijo:

    ÁFRICA: Árbol milagroso cual supermercado al aire libre
    Por Kristin Palitza
    CIUDAD DEL CABO, Sudáfrica, ene (IPS) – Los países africanos suelen volcarse a la comunidad internacional cuando una crisis alimentaria golpea al continente. Pero la solución para hacer frente al problema por sí solos puede ser un árbol de rápido crecimiento y resistente a la sequía con hojas extremadamente nutritivas.
    Una plantación de 15 hectáreas del “árbol del milagro”, la Moringa oleífera, ya comenzó a tener un efecto positivo en la aldea de Tooseng, ubicada en Limpopo, una de las provincias más pobres de Sudáfrica.
    Las hojas de moringa son consideradas un “súper alimento”, pues los científicos encontraron que contiene el calcio de cuatro vasos de leche, la vitamina C de siete naranjas, el potasio de tres bananas, tres veces más hierro que la espinaca, cuatro veces más vitamina A que una zanahoria y el doble de proteína que la leche. Es como un supermercado en un árbol.
    Mavis Mathabatha, exmaestra de Tooseng, trabaja desde hace tres años en una plantación de moringa, cuya producción de hojas será suficiente para marcar la diferencia en su comunidad y más allá.
    “Quiero marcar una diferencia en mi zona, en la provincia y en todo el país con este proyecto”, explicó.
    En 2009 comenzó a cosechar, secar y moler las hojas de moringa de los primeros árboles plantados para rociar la comida ofrecida a unos 400 niños y niñas pobres del Centro Sedikong sa Lerato (“círculo del amor”, en sesotho).
    El Centro alimenta a niños y niñas de hogares con ingresos menores a 250 dólares al mes, es decir que atiende a casi todos los menores de Tooseng, una comunidad aquejada por desempleo, pobreza, inseguridad alimentaria y poca diversidad alimentaria, desnutrición e infecciones con el virus causante del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida).
    “Los resultados fueron visibles casi de inmediato. La salud de los niños mejoró en un breve lapso”, indicó Elizabeth Serogole, la directora del centro que trabaja en estrecha colaboración con Mathabatha.
    Muchos niños y niñas comenzaron a mostrar señales de desnutrición, como úlceras en la piel, las que comenzaron a cicatrizarse poco después de empezar a comer polvo de hojas.
    Complementar los alimentos con moringa también aumentó en forma notoria la capacidad de los menores para prevenir enfermedades e infecciones y estimuló su desarrollo intelectual. “La mayoría se concentra más en la escuela”, apuntó Serogole. Lo único que se necesita es una cuchara de té de polvo de moringa al día.
    “Es una planta única, pues cada parte tiene fines beneficiosos”, remarcó Samson Tesfay, quien realiza su posgrado en el Departamento de Ciencias de Horticultura, en la Universidad de KwaZulu-Natal.
    “Tiene usos prácticos, medicinales, terapéuticos y nutritivos. Es extremadamente efectivo combatiendo la desnutrición”, apuntó. Además, la vaina inmadura de la moringa está llena de aminoácidos.
    Las hojas de moringa también se usan con fines medicinales, para tratar infecciones cutáneas, presión baja, azúcar en sangre, reducir la hinchazón, curar úlceras gástricas y calmar el sistema nervioso, añadió Tesfay. La planta, originaria del norte de India, se utiliza en la antigua medicina hindú, ayurveda, desde hace siglos, y se le atribuye la capacidad de prevenir unas 300 enfermedades.
    Además, las semillas del árbol pueden utilizarse para purificar el agua de zonas rurales, donde es difícil encontrar reservas potables, lo que suele ser causa de enfermedades. “Son efectivas reduciendo 98 por ciento de impurezas y microbios del líquido contaminado”, explicó.
    El espigado árbol de ramas caídas no es invasivo, necesita poca agua y crece rápido, alcanzando los tres metros de altura en un año. El ritmo de crecimiento es constante en Tooseng, en el noreste de Sudáfrica, una zona árida que en los últimos años registra pocas lluvias.
    “El árbol puede sobrevivir en condiciones relativamente desfavorables y no requiere métodos de cultivo sofisticados ni caros, así como tampoco insumos”, remarcó Tesfay.
    La moringa puede convertirse en una forma eficaz para prevenir el hambre en todas partes, según especialistas, pues puede crecer en regiones subtropicales, donde prevalece la sequía y la desnutrición, es decir la mayor parte de África, América del Sur y Central, Medio Oriente y Asia Pacífico y sudoriental.
    Mathabatha amplió su plantación de moringa poco a poco a partir de 2009. Tras conocer los múltiples beneficios del árbol, solicitó un préstamo en la agencia regional Southern Africa Trust (SAT), con el que comenzó su proyecto. En la actualidad es la feliz propietaria de 13.000 árboles.
    Pero eso no fue todo. La exmaestra estaba deseosa de compartir su descubrimiento de los beneficios nutritivos de la moringa con otra gente y distribuyó más de 6.000 almácigos a familias pobres de varias comunidades de los alrededores de Tooseng, y realizó una campaña de educación sobre sus efectos positivos.
    “Plantar y distribuir moringa representa un enfoque holístico de la lucha contra la inseguridad alimentaria”, indicó Ashley Green-Thompson, quien dirige el proyecto de préstamos, al explicar por qué el SAT aprobó la financiación.
    “El grado de inseguridad alimentaria de los hogares es uno de los indicadores clave de pobreza, y es muy alto en esta región”, apuntó.
    La granja de Mathabatha produce y envasa unas 10.000 toneladas de polvo de hoja de moringa, al año, que se distribuyen no solo en Sudáfrica, sino también en Botswana, Swazilandia y Lesotho.
    “Espero ampliar el mercado en los próximos años. Hay un gran interés en mi producto”, remarcó.
    Pero fue el deseo de ayudar a los demás, más que el interés de hacer dinero, lo que motivó a Mathabatha a expandir su negocio. A 60 centavos los 40 gramos de polvo de hoja, usado por una persona al mes, la empresaria de 52 años hizo prevalecer la disponibilidad frente a la ganancia.(FIN/IPS/traen-vf/kp/af en fm fe/12)
    Vea esta noticia en http://ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=100009

  2. Victoria dijo:

    Hojas de moringa salvan vidas en R.D.Congo
    Por Anselme Nkinsi
    KINSHASA, jun (IPS) – Sentado debajo de un árbol, el biólogo Zozo Bazomba aplaude el constante flujo de visitantes al centro Acción Naturaleza y Medicina de la comuna de Bumbu, en República Democrática del Congo. Aquejados por alguna dolencia, llegan a buscar sobrecitos con polvo de hojas de moringa.
    Acción Naturaleza y Medicina trata de promover los beneficios para la salud de las hojas y las semillas del árbol de Moringa oleífera en este país. La organización no gubernamental tiene una plantación de 10 hectáreas en Mingadi, en la occidental provincia de Bas-Congo.
    Jean-Baulin Mbo, de 68 años, sufrió una apoplejía, y sostiene que el consumo regular de hojas de moringa es lo que lo mantiene vivo.
    “Me habitué a comer moringa desde que la descubrí. Suelo tomar el polvo en infusión, con avena, con leche o con refrescos”, dijo a IPS.
    Las personas que sufren diabetes, presión alta o no están bien alimentadas también recurren a la moringa.
    En la unidad de nutrición del Centro de salud Libondi, Eric Kiambi está maravillado con los resultados que el uso de esa planta tiene en niñas y niños desnutridos.
    “Antes estábamos sobrepasados con la cantidad de niños que teníamos que atender mientras esperábamos la leche de soja de nuestros donantes. Pero ahora, con la moringa, albergamos a unos 20 niños desnutridos”, dijo el nutricionista a IPS.
    “La moringa se volvió un elemento básico en numerosos hogares”, dijo Vénantie Wabo, otra empleada del centro. “Es una alternativa en casos de déficit de micronutrientes. Solo con moringa en polvo, uno puede recuperar rápidamente la salud de un niño que sufre hasta de una desnutrición aguda”, explicó.
    Anne Biyela llevó a su nieto de ocho años, Nkanza, a ese centro.
    “Cuando llegamos, mi nieto tenía los pies hinchados (señal de la enfermedad de kwashiorkor, una severa deficiencia proteica en niños). Mucha gente pensó que no sobreviviría ni una semana. Pero unas gachas diarias con polvo de moringa realmente lo ayudó, y ahora está bien”, relató.
    “El centro nos alienta a usar hojas de esa planta como verdura en todas nuestras comidas para mantener la salud de la familia”, apuntó.
    Clotilde Kasowa, misionera franciscana que tiene un orfanato en la comuna de Kintambo, en Kinshasa, dijo a IPS que ahora ninguno de los niños tiene anemia gracias a los complementos de moringa.
    “Toman las hojas de moringa con su pondu (popular platillo congoleño de hojas de mandioca), y el polvo con la leche y el té”, relató.
    “Es mucho mejor que la soja. También vendemos polvo de moringa. Un sobrecito de 75 gramos cuesta 2.500 francos congoleños” (unos 2,5 dólares), precisó.
    Huguette Ifoto, responsable de la cocina del orfanato, dijo que atendían a casi 70 niños y niñas huérfanos, pero solo quedaron 27 después de que los otros mejoraron gracias a la ingesta de hojas nutritivas.
    La moringa también sirve para proteger la salud de las personas con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), causante del sida.
    El hijo de Marie Tsimba es portador del virus y padecía una grave desnutrición. “Mis amigos me dijeron que le pusiera hojas de moringa en todas sus comidas. Y 45 días después, los resultados fueron excelentes, y ahora está bien”, relató.
    Jean Lukela, coordinador de una red de organizaciones comunitarias y grupos de apoyo para personas con VIH/sida, dijo que hay muchas historias similares.
    “La moringa es un buen complemento para cualquier medicamento antirretroviral. Cuando los fármacos no estaban disponibles, le decíamos a la gente que comiera las semillas para fortalecer su inmunidad”, indicó.
    “De hecho, todavía le decimos lo mismo a la gente que tiene el virus”, añadió. (FIN/IPS/an/af pr he sd fe/12)

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